Un buen tratamiento de ortodoncia no provoca recesión gingival

Entre los falsos mitos asociados a la ortodoncia está el de que puede provocar recesión gingival (un proceso en el que las encías se retraen, dejando al descubierto la raíz del diente y otras partes que anteriormente se encontraban ocultas bajo el tejido). El tratamiento ortodóncico en sí no hace que las encías se suban, pero sí hay que recordar que, si ya existe un proceso de pérdida de hueso debido a una enfermedad periodontal no controlada, la ortodoncia puede agravarlo.

recesión gingival

Por ello desde la Sociedad Española de Ortodoncia y Ortopedida Dentofacial (SEDO) insistimos en la importancia de que las encías estén en buen estado de salud (que no estén inflamadas, ni sangren...) y de ponerse en manos de un buen especialista para que quien realice el tratamiento no haga movimientos que puedan dañar el periodonto, o que lleven la raíz hacia fuera del hueso.

El periodonto es la estructura a través de la cual el ortodoncista mueve los dientes, por lo ello, en parte, el éxito de un tratamiento ortodóncico depende de la integridad de que los tejidos periodontales estén sanos. Por ello antes del tratamiento ortodóncico ha de realizarse una valoración del estado de las encías, ya que algunos movimientos ortodóncicos pueden afectar el periodonto y los tejidos gingivales.

Si las encías no están bien y hay una enfermedad periodontal activa existe más pérdida de hueso, y al existir más pérdida de hueso, la encía sube. Por decirlo en un lenguaje sencillo, al mover los dientes con ortodoncia, en realidad, lo que se está haciendo es destruir hueso en un lado y crear hueso en otro lado. Normalmente, en un tratamiento ortodóncico se forma hueso a la misma velocidad que se elimina. Sin embargo, si se inicia la ortodoncia en una situación de enfermedad periodontal en la que ya se está destruyendo hueso debido a ese problema, se va a destruir más hueso del que se va a formar (el proceso de eliminación de hueso será más rápido que el proceso de creación), con lo cual la encía sube. Es decir, que el retroceso gingival no es a consecuencia de la ortodoncia, pero la ortodoncia puede agravar un estado de enfermedad periodontal sin control.

La recesión gingival aumenta el riesgo de padecer caries, pues el “cemento radicular” que está alrededor de la raíz es muy vulnerable a la caries, además de complicado de reconstruir cuando se daña.

Lo grave no es el problema estético que provoca (una sonrisa de dientes alargados que se conoce como “cadavérica”), ni que incremente la sensibilidad dental, sino es lo que sucede debajo: que el hueso se destruye. Pero para que la encía se suba y se muestre parte de la raíz, el hueso tiene que haber subido. La encía no sube si el hueso que está debajo está bien. Si hay hueso la encía se mantiene en su sitio, si no hay hueso es cuando la encía se sube.

 

¿Qué factores inciden en la recesión gingival?

La recesión gingival es una patología de origen multicausal. Su prevalencia y gravedad suele aumentar con la edad, y el área más afectada es la región de los incisivos inferiores.

El factor genético es el más importante. Hay gente que tiene tendencia a la pérdida de hueso por el paso de los años. Las personas que tienen tendencia a la enfermedad periodontal han de tenerla controlada a lo largo de toda la vida, manteniendo una buena higiene, evitando los factores que lo agravan como tabaco, alcohol...etc, de lo contrario irán perdiendo hueso con los años progresivamente. 

Los factores desencadenantes son la inflamación causada por la placa dental, un incorrecto cepillado intenso, trauma oclusal y movimiento ortodóncico fuera del límite del proceso alveolar.

 

Sociedad Española de Ortodoncia

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